La mayoría de lo que se ha escrito sobre VERIFACTU está pensado para oficinas y despachos: alguien que emite diez facturas al mes, con calma, delante de un ordenador. Una peluquería no funciona así. Tú emites decenas de tickets al día, de pie, con la clienta esperando y el secador de fondo.

Esa diferencia lo cambia todo. No es que la normativa sea distinta para ti, es que el punto donde se aplica es el mostrador, no el despacho. Aquí tienes cómo adaptar el salón sin parar la actividad ni una tarde.

Si todavía no sabes qué es exactamente VERIFACTU, a quién obliga y qué sanciones hay, empieza por nuestra guía sobre VERIFACTU y la Ley Antifraude. Este artículo da por sabido eso y va directo a la parte práctica.

Tu plazo real: ponle fecha antes de seguir

El último aplazamiento lo fijó el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, y separa dos grupos:

  • S.L. y S.A. (empresas que tributan por el Impuesto sobre Sociedades): sistema adaptado antes del 1 de enero de 2027.
  • Autónomas y resto de obligados: antes del 1 de julio de 2027. Aquí entra la mayoría de peluquerías de barrio.

Parece lejos. No lo es, por un motivo muy concreto: la adaptación no se hace el día del plazo, se hace el día que cambias de programa. Y cambiar el sistema con el que cobras en plena temporada alta es la peor idea posible. Si tu fecha es julio de 2027, tu ventana buena de cambio es enero o febrero de ese año, cuando el salón está más tranquilo.

El punto que casi nadie mira: el ticket del mostrador

Cuando se habla de VERIFACTU todo el mundo piensa en «la factura». En una peluquería, sin embargo, la inmensa mayoría de tus operaciones no son facturas completas con NIF y dirección: son tickets. Corte, color, mechas, un producto de venta. Sale la clienta, cobras, imprimes.

Un ticket también es una factura

La factura simplificada, que es el nombre técnico del ticket, es una factura. Entra en el mismo saco: tiene que salir de un sistema que la registre de forma inalterable, con su huella digital encadenada y su trazabilidad. Un talonario de tickets numerados a mano o una hoja de Excel donde apuntas el total del día no cumplen eso, por muy ordenada que seas.

Este es el cambio de verdad para un salón: no es «emitir facturas mejor», es que todo lo que cobras tiene que pasar por el mismo sitio.

Y el efectivo, igual

La forma de pago no cambia nada. Efectivo, Bizum, tarjeta o transferencia: la operación se registra igual. Si tu salón lleva parte de los cobros por un lado y parte por otro, esa costumbre se acaba, porque el sistema tiene que poder demostrar la secuencia completa sin huecos.

La consecuencia positiva, si lo miras bien, es que por fin vas a tener el número real de lo que entra cada día. Muchas propietarias descubren aquí que su estructura de precios no daba lo que creían.

Qué exigirle a tu programa (pregúntalo tal cual)

Cuando hables con un proveedor, no preguntes «¿cumplís VERIFACTU?». Todo el mundo dice que sí. Pregunta estas cinco cosas y pide que te lo enseñen en pantalla:

  • ¿El ticket del mostrador se registra igual que una factura completa? Es la pregunta que más programas suspenden.
  • ¿Puedo anular o rectificar sin que desaparezca el original? La anulación debe quedar registrada, no borrar la línea. Si un programa te deja borrar un ticket sin rastro, no cumple.
  • ¿En qué modo trabaja: envío a la AEAT o registro conservado? La normativa admite las dos vías —enviar los registros a Hacienda o guardarlos con su huella para cuando los pidan—. Lo importante es que tú sepas en cuál estás.
  • ¿Cuál es vuestra fecha concreta de adaptación? Que la respuesta sea un mes y un año, no «estamos en ello».
  • ¿Qué pasa si me voy? Los registros son tuyos. Pregunta cómo los exportas antes de firmar nada.

Nosotros construimos nuestro software para peluquerías con la facturación y el TPV en el mismo sitio precisamente por esto: si el cobro del mostrador y la factura viven en programas distintos, la trazabilidad se rompe justo por donde más operaciones pasan.

Cómo adaptar el salón sin parar la actividad

1. Mete el catálogo antes que nada

Servicios y productos, con su precio y su IVA correcto. Es la parte más aburrida y la que más tiempo ahorra después: si el catálogo está bien, cobrar es pulsar dos botones y el registro sale correcto solo. Si está mal, lo vas a arrastrar durante años.

2. Ordena los datos de quien pide factura

Tendrás un grupo pequeño de clientas que siempre piden factura con NIF —autónomas, empresas, novias—. Ten sus datos guardados en su ficha antes de empezar, no los busques con ellas delante. Aquí te ayuda tener una ficha de clienta bien montada.

3. Forma al equipo en el mostrador, no en una sala

Media hora de teoría no sirve de nada. Lo que funciona: una mañana con el sistema nuevo en marcha y alguien al lado. Tus profesionales necesitan tener automatizados tres gestos —cobrar, cobrar con factura y anular— y solo se automatizan haciéndolos con clientas reales.

4. Haz cierre de caja desde el primer día

El cierre de caja diario deja de ser buena práctica y pasa a ser tu red de seguridad: es donde detectas el mismo día que algo se ha cobrado mal, en vez de descubrirlo tres meses después cuando ya no se puede reconstruir.

5. Avisa a tu gestoría antes, no después

Dile qué sistema vas a usar y desde qué fecha. Que te confirme que el formato de salida le sirve. Es una llamada de cinco minutos que evita un problema de dos semanas en el cierre del trimestre.

Profesional revisando la facturación de su salón en un ordenador

Cuatro errores que salen caros

  • Esperar al último trimestre. Los proveedores se saturan según se acerca el plazo y tú te quedas sin margen para probar nada.
  • Cambiar en temporada alta. Aprender un sistema de cobro con el salón lleno es la receta para volver al método antiguo a los tres días. Elige tu mes flojo; si no sabes cuál es, míralo antes de preparar la temporada alta.
  • Dejar un canal fuera. Si las ventas de producto, los bonos o las tarjetas regalo se apuntan aparte, tienes un agujero en la secuencia. Todo por el mismo sitio.
  • Elegir por precio sin mirar el ticket. Un programa barato que no registra bien el ticket del mostrador te sale carísimo. Lo desarrollamos en software gratis frente a software de pago.

Preguntas frecuentes

¿Me afecta si solo cobro en efectivo y Bizum?

Sí. La obligación va con la emisión de la factura o el ticket, no con la forma de cobro.

¿Puedo seguir con mi Excel hasta que llegue mi plazo?

Legalmente hasta tu fecha sí, pero cambiar de sistema el mes del plazo es justo lo que no debes hacer. Y hay un motivo práctico: los datos de tus clientas y tu histórico de servicios no se migran en un día.

Mi gestoría me lleva las facturas, ¿ya está?

No. Tu gestoría presenta tus impuestos, pero la factura la emites tú, en tu mostrador y en tu momento. El sistema que tiene que cumplir es el tuyo.

¿Tengo que mandar cada ticket a Hacienda al instante?

Depende del modo en que trabaje tu programa. La normativa contempla tanto el envío de los registros a la AEAT como su conservación con huella digital para cuando se requieran. Pregunta a tu proveedor en cuál de los dos estás.

En resumen

VERIFACTU no te obliga a cambiar cómo trabajas con tus clientas. Te obliga a que todo lo que cobras salga del mismo sitio y quede registrado. En una peluquería, eso significa mirar el mostrador, no el despacho: el ticket, el efectivo, la venta de producto y el bono.

Hazlo en tu mes tranquilo, con el catálogo bien metido y el equipo formado en caliente, y será un cambio de una semana. Déjalo para el final y será un problema.

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